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INFORME
SOBRE LA TIERRA: FUNDAMENTALMENTE INOFENSIVA Douglas
Adams Título
original: Mostly Harmless Traducción: Benito Gómez Ibáñez |
Editado por Editorial Anagrama Depósito Legal B.34800-1994
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La historia de la Galaxia se ha vuelto un poco confusa por una
serie de motivos. En parte porque los que intentan seguirle la pista andan
un poco perplejos, pero también porque de todos modos han ocurrido cosas
muy desconcertantes.
Una de las complicaciones se refiere a la velocidad de la luz y a
los consiguientes obstáculos para rebasarla. Es imposible. Nada viaja más
deprisa que la velocidad de la luz con la posible excepción de las malas
noticias, que obedecen a sus propias leyes particulares. Los habitantes de
Hingefreel, de Arkintoofle Menor, trataron de construir naves impulsadas
por malas noticias, pero no les salió muy bien y, cuando Ilegaban a algún
sitio donde realmente no tenían nada que hacer, solían dispensarles un
recibimiento de lo más desagradable.
De manera que, en general, los pueblos de la Galaxia acabaron
empantanados en sus propias confusiones locales y, durante mucho tiempo,
la historia de la Galaxia tuvo un carácter marcadamente cosmológico.
Ello no quiere decir que no fuesen emprendedores. Intentaron enviar naves
a lugares remotos, con fines guerreros o comerciales, pero normalmente
tardaban miles de años en llegar. Y cuando finalmente alcanzaban su
destino, va se habían descubierto otros medios de viajar que sorteaban la
velocidad de la luz a través del hiperespacio, de modo que las batallas a
las que habían enviado las flotas menos veloces que la luz ya estaban
dirimidas desde hacía siglos.
Eso no impedía, desde luego, que sus tripulaciones quisieran
librarlas a toda costa. Estaban entrenadas y dispuestas, habían dormido
un par de milenios, venían desde muy lejos a cumplir una dura misión, y
por Zarquon que la cumplirían. Entonces fue cuando se produjeron las primeras confusiones importantes de la historia de la Galaxia, con guerras que volvían a estallar siglos después de que las cuestiones por las que al parecer se habían suscitado ya estuvieran arregladas. No obstante, tales confusiones no eran nada comparadas con las que los esforzados historiadores tenían que resolver una vez descubiertos los viajes a través del tiempo, cuando empezaron a pre-estallar guerras cientos de años antes de que se produjeran siquiera los contenciosos. Cuando apareció la Propulsión de la Improbabilidad Infinita y planetas enteros empezaron inesperadamente a volverse completamente majaras, la gran Facultad de Historia de la Universidad de MaximégaIon acabó por tirar la toalla, cerrando sus puertas y cediendo sus edificios a la Facultad conjunta de Teología y Waterpolo, que experimentaba un rápido crecimiento y desde hacía años andaba tras ellos... |
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